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viernes, 16 de septiembre de 2016

Zárate

Zárate
"La muerte del Leviatán", grabado de Gustave Doreé.
Esta semana un comerciante que vive en Zárate fue asaltado. Entregó el dinero al chorro, tras lo cual el delincuente le dispara y escapa en una moto con un cómplice. El comerciante se sube al auto, lo persigue y aplasta a uno de los asaltantes contra un poste.
A partir de ese momento en la TV, diarios, radio y tuiter (el más horizontal de los medios) empezamos todos a opinar si estaba bien aplastar al tipo como una cucaracha o no. Que “sí, porque es chorro” o que “no, porque por $ 5000 qué te vas a calentar”.
A riesgo de sonar como la drogona que cobra sueldo en la UNLP y como concejal de La Plata diré: “Veamos el contexto”.


Todo es cuestión de contexto
Zárate es una localidad al norte de la provincia de Buenos Aires.
Acá:

No tuve que ir hasta la ciudad para recoger testimonios. La TV ayer, amablemente, entrevistó a ciudadanos del barrio donde ocurrió el hecho. Voy a transcribirlos. Téngase en cuenta: a) la gente puede haber dicho la verdad o no, b) estoy apelando a mi memoria, por lo que puede haber errores.
Dicho esto, las personas aseveraron:
  • A mí me asaltaron cinco veces.
  • Esto es tierra de nadie, estamos a merced de los ladrones.
  • Acá hacen lo que quieren, nadie los persigue, roban a cualquier hora del día.
  • Llamás a la policía y no vienen.
  • A la salida del colegio roban a los chicos. El teléfono, la mochila, el trabajo de todo el año.
  • Vivimos asustados.
  • Mi hija va a la facultad y mi marido la tiene que acompañar a la parada de colectivo a la ida y a la vuelta.
  • Se tirotean entre ellos en plena calle a cualquier hora.
  • Son los dueños. Nosotros escondidos y ellos lo más campantes.
  • Esto es una locura, nos pueden pegar un tiro en cualquier momento, no les importa nada.
También me llamó la atención el tono y los gestos con que lo decían. En su mayoría mujeres, entre cuarenta y sesenta años, con enojo, rabia y miedo en el rostro.
Es imposible saber si sus dichos son verdaderos o no. Deberíamos contar con estadísticas del barrio, que, oh, no existen. A falta de mejor información, deberemos creerle.
Pareciera que viven en zona de guerra.
Sobre este punto volveré.


Excursus
Los delincuentes no sólo roban, sino que roban a vecinos, tan o más pobres que el chorro. Amedrentan a la víctima como mensaje a las futuras y eventuales víctimas para que no intenten ninguna resistencia. Domesticar al ciudadano decente.

Esperan que uno entregue el dinero sin chistar y con los próceres todos para el mismo lado. El próximo paso es pasar a cobrar una cuota mensual, y que uno entregue manso el fruto del trabajo. Sólo la anarquía organizacional de los chorros lo impide.
La amiga @missladrillos, más de una vez, ha indicado que la masa de delincuentes son una forma de coerción a los ciudadanos para tenernos quietos; tolerada y promovida desde la casta política.
Ese mismo concepto, tiempo después, lo plasmé aquí, al afirmar que los chorros son la tercerización en privados de la represión a los ciudadanos comunes, “las personas decentes”, como las llama el compañero Nigel Farage.

Los chorros actuales son berretas. No van a robar a los ricos, no van a robar a los verdaderos privilegiados del sistema, que es la casta política. Le roban al laburante de la otra cuadra.
BULLIES ARE BULLIES BECAUSE THEY CAN GET AWAY WITH IT.
LOS MATONES SON MATONES PORQUE LES DEJAN.


La casta política está absolutamente abstraída de este problema, out of touch, porque se mueven con custodia, no se suben al Sarmiento a las 5 de la mañana, no caminan seis cuadras desde la parada del colectivo hasta su casa en José León Suárez. Eso no les impide, como fue el caso de hoy de Morandini, ex senadora y actual ñoqui, a opinar. Bueno, tiene tanto derecho como yo.



El desamparo - retomando el hilo

La situación descripta por los vecinos de Zárate es que están solos frente a bandidos armados, que además actúan anárquicamente. No es la maffia siciliana pidiendo un aporte mensual.
El estado no hace nada. La policía no previene ni atrapa (el segundo chorro a estas horas sigue suelto), los fiscales no persiguen a los delincuentes, y los jueces no los encierran.
Copio tuit de Fabeluke

Parte de eso ya lo traté aquí.


Pero ahora quiero darle otra vuelta de tuerca.


La constitución obliga al poder ejecutivo a hacer respetar la constitución. Uno de los derechos de los habitantes es el de propiedad, en este caso, los $ 5.000.- Además el código penal tipifica (esto es, determina con precisión) que ciertos actos serán castigados. Por ejemplo, amenazar a una persona con un arma de fuego y obligar a entregar sus pertenencias.
Según nuestra constitución, nosotros, el Pueblo de la Nación Argentina, hemos delegado en el Estado Argentino el monopolio de la fuerza. Es el eje de Occidente moderno. Leviatán, la revolución francesa, etc., etc. Delego en el Estado y por lo tanto, no debo ser yo quien, cuchillo entre los dientes, deba proteger a mi familia, a mi propia vida y a mi propiedad.
Ahora bien, en el año 2004 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires declaró la emergencia de seguridad. Puede ser un artilugio para disponer del presupuesto sin más controles, pero lo cierto es que formalmente el estado dijo que no puede.
Dijo que no puede con su alma.
Que no puede cuidarnos. Que no puede ni evitar que nos violen, lastimen, maten o roben ni puede perseguir a los delincuentes a posteriori.
El Estado nos dice que estamos por las nuestras.
El Estado, unilateralmente, rompe el contrato constitucional, rompe el contrato entre estado y ciudadanos, nos devuelve al Leviatán.


Zona de Guerra
Los habitantes de ese barrio de Zárate (y de otros tantos) están en una zona  de guerra, con civiles por un lado y con bandas armadas anárquicas por otro. Solos, y sin armas.
No cabe entonces el análisis de las acciones de los habitantes bajo una simulación de un estado de normalidad que no existe. Eso es una ficción. Y uno no puede pedir conductas normales en un estado de anormalidad.
Que el Pueblo de la Provincia de Buenos Aires vive un estado de anormalidad no lo digo yo, lo dicen los gobernantes, renovado este año por decreto firmado por la Gobernadora Vidal.
Hoy temprano la amiga Agustina dijo lo obvio:
¿Por qué es obvio? Porque Agustina no es psicótica. Agustina no mataría. Entiende, a la perfección, que está mal matar, que está mal patear a alguien en el piso, y que está mal que una turba muela a golpes a una persona.
Entonces, ¿qué es lo que hace ruido? ¿Qué es lo discutible? ¿Por qué no es indiscutible que no se patea a alguien en el piso?
La respuesta es: que no estamos en situaciones normales, donde todos actuamos según la estructura que tenemos imbuida, nuestra educación y los códigos de convivencia.
No lo digo yo, lo dice la gobernadora.
Y este paso, el que no estamos viviendo en normalidad, la mayoría de nosotros todavía no lo incorporó.
Con una Justicia que juega para los delincuentes, delincuentes que son el instrumento de una casta política para a) hacerse ricos, b) someternos y reprimirnos, entiendo que no debe aplicarse el código penal a quien defiende su vida o su honor o a los seres queridos o a su propiedad.
Esto es el Leviatán. El monstruo.

La Argentina es una olla a presión y los gobernantes están inaugurando laberintos en Tecnópolis.
Massa con fuerza, y Cambiemos en menor medida, tuvieron dentro de su plataforma electoral 2015 el problema de la delincuencia. Por lo que obtuvieron no pocos votos de la ciudadanía. Al día siguiente de las elecciones unos y otros se abocaron a lo único que les interesa: el dinero. Obras, presupuestos, giros a las provincias, inauguraciones, etc.
Los magistrados no administran justicia.
El estado afirma por ley y decreto, formal y fehacientemente, que no nos puede cuidar.
La policía ni previene el delito ni atrapa delincuentes (el último dato publicado es de 109.000 prófugos sólo de la justicia de Buenos Aires) [1]. Entonces, como unilateralmente el carísimo estado que tenemos se declaró impotente, unilateralmente, los ciudadanos decentes, debemos declarar que vamos a defender lo que es nuestro, que no vamos a dejar que nos coma el monstruo.
Porque estamos en guerra.
Por vías de hecho se suspende la ley y todos los preceptos éticos/bíblicos (no robarás/no matarás).
Porque estamos en guerra y no la declaramos nosotros.


¿Cómo se sale?
No es diciendo que está mal aplastar a alguien. El que lo hace sabe que está mal. Y en situaciones normales, no lo haría. Porque no es un psicótico.
No sirve decir por televisión y radio, con periodistas en coro, que está mal golpear en turba.
a) Porque se lo dicen a gente decente y trabajadora que ya lo sabe,
b) Porque es la cantinela que han venido repitiendo en la TV en los últimos años (Papa incluido) sin resultados. Las personas decentes saben que está mal atacar en turba, pero decidieron hacerlo de todas maneras, divorciándose, aún más de comunicadores, politicólogos, encuestadores, políticos y curas.
La solución es volver a la normalidad. Y el único que lo puede hacer es el Estado. Los 10.906 empleados del Ministerio Público Fiscal, las fuerzas de seguridad, nuestros carísimos jueces.
Es volver a aplicar el código penal.
Es volver a perseguir a los delincuentes.
Porque la población ya ha dicho que no acepta este "new normal". Porque ya lo dijo Antígona: no es de hoy sino de siempre. Y no va a ser un gobernante ocasional el que me diga qué está bien, ni qué está mal.
En resumen, los gobernantes (Poder Ejecutivo, Poder Judicial y Ministerio Público) deben hacer aquello por lo que se les paga el sueldo.
Caso contrario sólo siguen calentando la olla a presión.

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Parece que no descubrí la pólvora. Recomendación de @folkersam: La guerra civil molecular de Hans Magnus Enzensberger.


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[1] Si se ponen a pedir documentos, aunque más no sea por un tema de frecuencia estadística, agarran a unos cuantos.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Ciudad I



Ideas para la Ciudad - FUTURO





Series


Parte I


Inicio una serie sobre eventuales soluciones a problemas de la Ciudad.
Sólo trataré de presentar los problemas bajo otra lente en el afán de buscar salidas creativas e innovadoras.
La mayoría de las propuestas no serán originales sino burda copia de soluciones intentadas y logradas en el exterior o en otras localidad de nuestro país.
Parto de una premisa, que trataré de justificar, y es: los actuales gobernantes atrasan (aquí). Tienen ideas viejas. Y no hablo sólo del PRO, sino de sus antecesores también.

El último que propuso algo nuevo (para bien o para mal, yo creo que para mal) fue Cacciatore. Cambió la forma de recolección de basura (la misma que se usa hoy con pequeños cambios), rezonificó la ciudad reemplazando casas, algunas bellísimas, por horribles edificios en altura (ejemplo: Belgrano), diseñó el actual sistema de tránsito, terminó el proceso iniciado por Lanusse de cerrar las ferias municipales de alimentos. En fin, armó la ciudad que hoy tenemos.

Las mini innovaciones que trajo Grosso, empleado del grupo Macri, siguen vigentes: a) privatizar el Catastro [1], lo que implica que un grupo económico privado sabe donde vivimos cada uno, qué tipo de casa tenemos, quién es propietario de qué, y b) dar lugar a los supermercados y shoppings - iniciativa Menem/Grosso - lo que es la continuación de la política de los militares de la eliminación de las ferias y el comercio minorista familiar.



Propuestas
Las propuestas serán:
  • régimen de propiedad horizontal, las leyes que obligan a la contratación de porteros [2] y los administradores.
  • basura.
  • uso de la energía eléctrica.
  • acceso a la propiedad de la vivienda y locales comerciales.
  • superficie de espacios verdes.
  • seguridad.
  • transporte de personas y mercaderías.
  • impuestos y gasto.
  • costo de vivir en Buenos Aires [3].
  • costo de los alimentos (que se puede incluir en el punto anterior).
  • salud.
  • educación.


Los PORTEROS, los ADMINISTRADORES DE CONSORCIO y las obligaciones que la municipalidad nos impone




Hace tiempo y a lo lejos, los porteros cobraban sueldos bajos. Se les daba vivienda, sacaban la basura y cobraban un poco menos que un maestranza de un ministerio [4].

A partir del menemismo comenzaron a tener mayores prebendas. Granillo Ocampo las entregó a cambio de que el secretario general del sindicato se le alineara en el Partido Justicialista de la Capital. Traduciendo, entregó todos nuestros bolsillos a cambio de un interés de una facción del partido.


A partir de ahí se inició un círculo virtuoso para Santa María. Se subieron los salarios promedio, por lo tanto subieron los aportes al sindicato y obra social. El sindicalista empezó a digitar los candidatos del peronismo de la capital, a cambio de no involucrarse en la selección de candidatos a diputados nacionales por la capital.






Una vez que tuvo representantes en la Legislatura, empezó a cambiar votos para desarrollos inmobiliarios [5] a cambio de aumentos de sueldos para sus representados y coerción a los consorcios.



Este paroxismo culminó en la ley 5464.



Los salarios de los porteros son desproporcionados respecto a otros gremios que requieren más o menos los mismos saberes y esfuerzos.

Los porteros hoy ganan más que muchos propietarios/inquilinos. O sea que el “sirviente” gana más que los patrones. Esto se convierte en una caldera de odio [6].

Poseen un régimen más oneroso de indemnización por despido (3 veces el preaviso).

Soluciones
Dar de baja la ley que obliga a contratar porteros. Así es en otras grandes ciudades del mundo, como Roma.
Nadie puede obligar a otro contratar. Si le buscamos la vuelta, hasta capaz que es una ley anticonstitucional.
No es cierto que los políticos no se animan a ir contra el sindicato por miedo a perder sus votos. Son 40 mil personas en capital, con familias, 120 mil votos.

En departamentos viven 2,1 millones de personas, de los cuales 1,65 millones son mayores de 19 años. No es creíble que los políticos se quieran enemistar con ⅔ del electorado para mantener cien mil votos.
Los políticos hace caso omiso a estos hechos porque quienes pagan expensas no tienen conciencia de grupo político y no se coordinan para votar. O no lo han hecho hasta ahora.

Tal vez los aumentos de este otoño de 2016 sean la verdadera razón del malhumor de la porteños contra Larreta, que las personas racionalizan de otras maneras.
El costo de las expensas no forma parte de ninguna plataforma electoral [7].
Los políticos cierran con Santa María porque los otorga los votos que necesitan para la entregar terrenos fiscales a IRSA, autorizar rezonificaciones para hacer edificios en alto o autorizar al intendente a vender propiedades de todos nosotros o concesiones viles como la del Centro Municipal de Exposiciones, al lado de la Facultad de Derecho.

Hoy, por el desfalco de Interacción ART hay una oportunidad única de sacar a Santa María de la cancha. Pero no.
Así que las ideas son básicamente:
  • Derogar la ley que obliga a tener portero y hacerlo optativo.
  • Hacer una ley similar a la de “empresa en crisis” pero aplicable a consorcios, para reducir el costo de indemnización en despidos sin causa. Justificativo: los ingresos de las familias no alcanzan para los nuevos costos. La contratación de porteros o la decisión de una persona de comprar un departamento se hizo con otra ecuación económica [8]. Actualmente, el alza del salario real del portero cambia el peso de éste en las familias y se vuelve impagable. Para el legislador debe ser importante la familia del portero pero también lo deberían ser las 788 mil familias que pagan sus salarios.
  • Bajar los salarios notoriamente en un proceso de paritarias, que así lo permite.
  • Modificar el esquema de representación de los propietarios e inquilinos en las paritarias.
  • Hoy es imposible echar a un portero con causa. Independientemente de la documentación que se pueda aportar. Por lo que se propone establecer un mecanismo arbitral previo al despido, donde sea un funcionario público (¿ministerio de trabajo de la ciudad?) el que recabará prueba del incumplimiento y dictaminará si existen causales de despido. Es novedoso, pero creo que un  buen abogado lo puede redactar. La justicia laboral actualmente actúa EX POST. No hablamos de Coca-cola despidiendo a un tipo de limpieza, sino familias obligadas a contratar a alguien compulsivamente. Y ni siquiera lo pueden echar ante incumplimientos flagrantes.




Gastos de los consorcios
En los últimos años, incluso antes de la administración PRO, se han dictado leyes y reglamentaciones que obligan a gastos crecientes [9]. El objetivo fue satisfacer los diferentes pedidos de gremios y asociaciones profesionales para inventar “trabajos”. Se propone hacer una poda soberana, con el claro objeto de disminuir los costos de vivir en consorcios.

Los administradores
Existen administradores que cobran sobreprecios o directamente, estafan a los consorcios. No existen herramientas para defenderse. Es prácticamente imposible encontrar un administrador que haya sido llevado ante la justicia en forma exitosa. Parece mentira que de 35.000 administradores, ninguno, según la justicia, se haya quedado con una moneda que no le corresponde, que no haya presentado dos veces la misma factura, etc. Lo cierto es que se mueven con absoluta impunidad en la certeza que nunca los alcanzará el brazo de la Ley [10].

Hace años se armó un registro de administradores que tenía como uno de sus objetos recibir denuncias de los consorcistas (Decreto N° 706 - Reglamentación de Registro Público de Administradores de Consorcios - CABA 11/06/2003). Ese registro fue cooptado por las cámaras de administradores y se anuló totalmente. Sólo sirve hoy para pagar sueldos a empleados públicos. Sucedió con Mauricio Macri todavía como intendente.
Hoy el ciudadano no tiene ni una sola herramienta para cuidar su bolsillo. Eventualmente, puede acudir a la Justicia Civil, que es lenta, pero está menos corrompida que la Justicia Penal de Instrucción.
Se propone, tal como lo exige la nueva constitución de la ciudad, que se armen tribunales con competencia en la circunscripción, y que el fuero, en un principio, tenga como único objeto los problemas de consorcio. Administradores, proveedores y disputas entre vecinos.
En particular, se debe reglamentar con mucha precisión, el procedimiento de rendición de cuentas de los administradores y un esquema de multas que debe ser público, ágil y transparente.

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Continuará.
***
                                

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[1] A la firma Itrón, propiedad del Grupo Macri/Socma. No sé a ustedes, pero a mí me da miedito.
[2] Todos: Suárez Lastra, Grosso, De la Rúa, Ibarra, Telerman, Macri, Larreta han tenido engocios con el sindicato SUTERH con el fin de obtener los votos necesarios para llevar adelante los negocios inmobiliarios.
[3} Lo que llamaré CVEBA. Denominaré de esta manera el costo particular (técnicamente “diferencial”) que pagamos los habitantes de Buenos Aires por estar acá, a diferencia de otra persona que viva en, por ejemplo, General Lavalle, o Lincoln, o Gualeguaychú, o Goya o Fiambalá. Esto incluye los costos de impuestos, alimentos, vivienda (alquiler, expensas, reparaciones).
[4] Dado que no tenían gastos de transporte ni no pagaban alquiler. La vivienda está considerada como diferencial en el personal doméstico.
[5] Desarrollos inmobiliarios, venta de terrenos públicos, endeudamiento, aumento de impuestos,
[6] Os recuerdo que Santa María está acusado de un desfalco por cientos de millones de una empresa de seguros que compró con fondos del gremio. Lo que se suma a la compra de un teatro, “Caras y Caretas” y “Página 12”. Entiendo que ninguno corresponde al objeto societario del sindicato.
[7]  Y les recuerdo que 58 de 60 legisladores votaron la ley 5464.
[8] Se puede hacer un comparativo del salario del portero respecto de otros salarios: policía, enfermeros, personal de limpieza de oficinas, maestranza público, y su valor relativo respecto a, por ejemplo, 1995. Y hacer ver que se ha incrementado más que proporcionalmente, en desmedro de las familias.
[9] Control de ascensor, matafuegos, tanque de agua, frentes, calderas.
[10] Existen varias razones para dudar de la Justicia de Instrucción de la Capital Federal. Después de todo, si lograron no investigar el asesinato de un fiscal durante un año y medio, tampoco les vamos a pedir que les importe que un administrador haya presentado  dos veces la misma factura en el mismo consorcio.