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jueves, 24 de marzo de 2016

Población V

Población – Energía - Logística
Raquel Liberman, inmigrante ucraniana, víctima de Zwi Migdal [1], una mujer valiente.

Fila para retirar comida gratis provista por la municipalidad de Nueva York, crisis 1930.

El golpe de 1930 se dio en la Argentina durante un cambio de paradigmas internacional, luego de la crisis bursátil en Nueva York. Los países limitaron el comercio internacional y finalmente las restricciones llegaron a la Argentina.


Exposición Industrial Centenario - Presidencia Figueroa Alcorta.

Festejos del Centenario.

Tanto la élite gobernante, como la población en general, perdieron la fe ciega en el progreso infinito [2]. Tal flaqueza en lo que había sido el motor anímico de un crecimiento que se había creído imparable, fue visto como una oportunidad para ganar poder o dinero o prestigio o todo lo anterior por quienes se sentían perdidosos en el orden conservador, primero, y radical, después.
Se agrega que, tras la revolución rusa en 1917 y el avance de los partidos anarquistas, socialistas y comunistas en Europa y en menor medida, en EEUU y Argentina, los burgueses se asustaron. 


Huelga general enero 1919.

Huelga inquilinos 1907.
La Patagonia Trágica durante el gobierno de Yrigoyen.
Marcha conmemorativa de los asesinatos de Sacco y Vanzetti - Anarquistas - 1927.

Tanto en la Argentina como en todo el mundo europeo, desde el inicio del SXX hasta 1930, se vivieron décadas de alta conflictividad social, tanto con obreros – quienes comenzaron su sindicalización – como con labriegos. La élite argentina, tanto conservadora como radical, si bien reprimió, a veces sangrientamente, las protestas, no fueron suficiente motivo como para abandonar el ordenamiento liberal dictado por la constitución. 
Y sólo Joaquín V. González, Ministro del Interior de Julio Argentino Roca, efectuó una propuesta superadora, para intervenir y mediar en el conflicto social. De haber sido exitosa, tal vez hubiera sido una solución que se podría haber exportado al resto de Europa y abortar antes de su nacimiento la solución corporativa (Mussolini, Hitler, Franco) que tanto daño y muerte generó en el Continente. 
Estatua de Joaquín V. González en la Universidad de La Plata.

La Historia no ha sido con Joaquín V. González lo suficientemente justa. 
El golpe de 1930 que depuso a Yrigoyen no fue, entonces, la restauración del orden conservador, entendiendo como tal a Roca (segunda presidencia), Quintana, Sáenz Peña, sino la aplicación de una doctrina extremadamente novedosa, en la Argentina y en el mundo: la supresión de las garantías liberales y la intromisión del Estado en la vida de las personas y las empresas.
Federico Pinedo.

El gobierno de Uriburu contó en su gabinete con el Ministro Federico Pinedo, un hombre joven, muy talentoso, quien estaba rodeado de un grupo de profesionales de su misma edad y calificaciones.
Juntos implementaron un programa que los europeos enunciaban teóricamente, pero no habían aplicado: el intervencionismo estatal. Suspender las garantías de libertad que nuestra constitución nos brinda para que el Estado asuma el rol de gran padre sabelotodo.
Las medidas fueron sorpresivamente exitosas. Si hubieran fallado, habrían sido descartadas. Pero no tuvimos tanta suerte. 
- Cierre de las aduanas excepto la de Buenos Aires. Toda la mercadería tenía que entrar o salir por este puerto.
- Control estatal del comercio exterior. Junta Nacional de Granos y de Carnes.
- Aumento de impuestos de la Nación para incrementar su injerencia en el resto del país (creación anticonstitucional del impuesto a las ganancias).
- Limitaciones al comercio. Prohibición de importar e importar. Cuotas.
- Creación del Banco Central.
- Obra pública, concentrada principalmente en Buenos Aires. Aumento del empleo público.
- Aumento de aranceles a la importación.
Como corolario,  la República Argentina fue el país que más rápido salió de la crisis de comercio internacional. Para 1932 los efectos habían disminuido notablemente y para 1935, se había dejado atrás. 
Comisiones argentinas e inglesas, de gala, en Londres, previo a la firma del tratado Roca-Runciman.
Tratado Roca-Runciman en la tapa de Caras y Caretas.

El golpe de Estado de 1930 y el Plan Pinedo reconfiguraron el país, tanto como originalmente lo hicieran las batallas de Caseros y Pavón.
Agrego, como digresión, que el golpe constituyó el primer paso de la Iglesia Católica Argentina para desandar el camino al que la había enviado Julio Argentino Roca. A partir de 1930, la Iglesia participó en todos los golpes de estado. Le llevó décadas, pero en cada golpe obtuvo una prebenda. Actualmente casi recuperó la totalidad de los privilegios que el gobierno constitucional le había quitado [3].

Consecuencias demográficas-económicas del Plan Pinedo
Configuración del complejo Capital-Conurbano.

Repito acá la frase del Dr. Jorge Ávila:
Dr. Jorge Ávila.

“Dos modelos han ordenado la economía argentina desde la Organización Nacional. El de Juan Bautista Alberdi, entre principios de la década del 1860 y principios de la década de 1930, y el de Federico Pinedo a partir de entonces". Antídotos contra el riesgo argentino, Buenos Aires, 2010.
Las medidas del gobierno central tuvieron por consecuencia reducir las exportaciones no tradicionales [4]. Las exportaciones tradicionales sufrieron cupos, que el estado nacional repartía, en general entre sus adscriptos (aquí). Empobrecieron a las zonas ganaderas marginales como Corrientes, Entre Ríos y el Norte de Santa Fe. Y las Juntas Nacionales, intervención exigida por las organizaciones de productores rurales para establecer precios sostenes, terminaron siendo manipuladoras de los márgenes de rentabilidad, y afectándolos negativamente.
Asimismo el Estado, a través del Banco Central, comenzó a fijar el tipo de cambio y por lo tanto, los márgenes de ganancias de los productores de toda suerte de bienes [5].
Siguió el crecimiento de YPF una empresa netamente unitaria [6]. 
Construcción Monumento a la Bandera, 1938-1957.

La compensanción que encontró el Ministro Pinedo a tantas restricciones fue un enorme gasto estatal, en particular en obra pública. Aplicaron las propuestas de Keynes, antes que éste estuviera de moda [7]. 
El efecto más evidente de este conjunto de decisiones gubernamentales fueron los movimientos migratorios internos.
Villa Miseria en el Puerto de Buenos Aires.

Podría haber sido un efecto temporario, mientras durara la crisis. Sin embargo todas las medidas que instauró Pinedo se mantienen aún hoy. Sólo la prohibición de exportar por otros puertos fue levantada tiempo después, aunque muy parcialmente. Esta apertura fue mentirosa: no se hicieron grandes inversiones en infraestructura para que dichos puertos tuvieran ventajas competitivas y la tramitación de derechos de exportación o importación había que tramitarla en Buenos Aires. 
Menem eliminó las Juntas, liberando el comercio de granos. Duró pocos años, hasta que el gobierno de CFK cerró las exportaciones. Aún así, no se desarrollaron mercados libres, y cuatro compañías de comercialización manipulan precios y cantidades.
Concentración de población en el área metropolitana:
Evolución de la población desde el gobierno de Sáenz Peña hasta después del Plan Pinedo. Se observa que la estructura poblaciónal del país se conserva cincuenta años después. El incremento de Capital+Gran Buenos Aires es alimentado por el decrecimiento del Litoral, del interior de la llanura pampeana y de las provincias del norte. En menor medida es beneficiada la Patagonia (pasa de 1% al 4% en sesenta años).

En valores absolutos, el conurbano pasó de ser un tercio de la capital a más del doble en 1980:
Los mismos guarismos en valores absolutos. Resultados de los censos 1914 (antes de la aplicación de la ley Sáenz Peña), 1947 (luego de la aplicación del Plan Pinedo), 1980 (cincuenta años después del inicio del Plan Pinedo).

Tal vez el peor perjuicio de todos fueron: a) la burocratización de toda actividad económica [8], b) la manipulación del tipo de cambio por parte del Estado, [9].
La mayor ruina de este esquema anti-constitucional fue la Secretaría de Comercio, poderosísima desde Pinedo hasta hoy. Ahí se decide si una persona puede o no llevar adelante una actividad económica. La empresa, para supervivir, debe  localizarse cerca de la Plaza de Mayo.
El mayor delirio es cubrir de cemento las tierras más fértiles del mundo, para hacer casas. ¿No es más inteligente vivir en tierras malas y usar las buenas para explotarlas?.
A ello hay que sumarle el crecimiento burocrático del estado nacional, que tomó miles de agentes, que en su mayoría se concentraron en la Ciudad de Buenos Aires.
La primera reversión, parcial, débil se produjo durante el gobierno del Dr. Menem. Por dos razones, porque tuvo la voluntad que el interior renaciera, y por un tema tecnológico. Dejó de ser imprescindible que la oficina de la empresa estuviera a tres cuadras de Plaza de Mayo.
Y se ve claramente en las cifras del censo 2001. Renacieron las economías regionales (por ejemplo, el noroeste se recuperó de tener el 10% de la población en 1947 al 12% en el 2001, casi recuperando el valor del 13% de 1914). Tratado aquí.. Pero fue efímero. Duró hasta el retraso del tipo de cambio. Y todo el avance logrado, que se percibe en el censo 2001, fue destruido (al menos todo lo que pudo), por el kirchnerismo, que volvió a concentrar subsidios y prebendas en los habitantes del conurbano y capital federal, cerrar la exportación y manipular el mercado de crédito además de sobrevalorar el tipo de cambio, lo que llevó a la destrucción de las economías regionales. 
El gobierno premió a las personas para que vivieran en GBA y castigó a quienes se negaron a dejar las provincias. Y como si fuera poco, se subsidió a extranjeros a que vivieran en capital y GBA (explicado aquí).
Debe reconocérsele al presidente Kirchner y a su sucesora, que en ese punto fue fiel a su compromiso preelectoral con Duhalde. Política similar aplicó Ibarra como intendente de Buenos Aires, mediante subsidios a la vivienda a extranjeros y migrantes internos (tolerancia y estímulo al crecimiento de villas y casas tomadas), ausencia de persecución al delito, que forma una de las formas de sustento de parte de sus habitantes, energía gratis y servicios educativos/salud gratis. Un cóctel de subsidios, que tal vez, hoy sea único en el mundo. 
La particularidad de este caso, a diferencia de las políticas de inmigración de 100 años atrás, es que es caótica, informal y tácita. 
Ibarra debió decirle a los ciudadanos algo así: “quiero aumentar en 300.000 la población de la capital y para ello voy a permitir la instalación de bolivianos, paraguayos y peruanos en casas vacantes y terrenos fiscales. No los perseguiré bajo ningún concepto, aunque trafiquen droga o prostituyan a sus hijas de 10 años, porque no existe objetivo superior al aumento de población. Le entregaremos vivienda gratis (casas tomadas), energía gratis, y libre acceso a los servicios de salud y educación”. Uno puede estar de acuerdo o no. Pero es un plan.
Este plan hubo que adivinarlo por sus consecuencias.
* * *
(Continuará).
* * *

                            


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Notas:
1. Zwi Migdal, red de proxenetismo con sede en Argentina que abusaba de familias y adolescentes pobres oriundas principalmente de Polonia. También de Rusia, Ucrania, Lituania, Letonia y Estonia. Una versión lavada  de su historia (con la que no coincido) se puede obtener en Wikipedia. Existen versiones menos complacientes. El juez Rodríguez Ocampo, con la colaboración del Comisario Julio Alsogaray, toman la denuncia de la Srta. Liberman (por ello es atacada con vitriolo en su rostro). El juez de grado denuncia a los proxenetas por asociación ilícita, secuestro, reducción a servidumbre, coacción y proxenetismo. Sin embargo son liberados en segunda instancia, con penas menores sólo algunos de ellos. Los directivos de la organización criminal cambiaron sus nombres y terminaron siendo ricos y prominentes miembros de lo más granado de la colectividad. Varios directores de cine exteriorizaron su voluntad de llevar adelante una película sobre Zwi Migdal, pero les resulta difícil obtener financiación (a pesar de todo el dinero repartido por el INCAA en estos años de gobierno kirchnerista). Menos dificultosa ha sido la publicidad de este etapa horrenda de nuestra vida nacional. Menciono dos libros: "Las rutas de Eros" de Yvette Trechon, 2006, Montevideo, Colección Taurus, Ed. Santillana, ISBN 9974-95-091-0 y "La Polaca", de Myrta Shalom, Distintas visiones sobre los mismos hechos: Todo es Historia, una descripción muy detalla y seria provista por autor anónimo, de Eduardo Parise, Rogelio Alaniz, Reportaje a Elsa Drucaroff por Silvina Friera.
2. Halperín Donghi, Tulio, “La Argentina y la tormenta del mundo”, “Ideas e ideologías entre 1930 y 1945”, Siglo Veintiuno Editores Argentina, Buenos Aires, 2004, ISBN 987-1105-31-2, Capítulo 2 “Hacia una imagen alternativa de la experiencia histórica argentina”, pág. 51 y ss. Extensa cita aquí.
3. El gobierno de Bernardino Rivadavia le quitó la administración de los cementarios, una importante fuente de ingresos, lo que el General San Martín repitiera en el Perú (fundó el primer cementerio público lo que es agradecido aún hoy como se puede observar en el Museo Histórico de Lima), Además Rivadavia les quitó a diversas órdenes propiedades y colegios de las cuáles se habían apoderado luego de la expulsión de los Jesuitas. La Iglesia Católica fue cismática del Vaticano desde la Revolución de Mayo hasta 1854, gracias a la gestión de Juan Bautista Alberdi. El Vaticano adujo que era leal a los Reyes Católicos (los reyes de España) y que siendo estas sus propiedades no podía reconocer al gobierno patrio ni a la República. Sólo luego que el Reino de España reconoció a la Confederación Argentina, el Vaticano hizo lo propio. El embajador plenipotenciaro enviado por el Pte. Gral. Justo José de Urquiza fue el Dr. Alberdi. Posteriormente el gobierno constitucional les quito a los curas dos grandes fuentes de ingresos: el registro de nacimientos, casamientos y defunciones, que se efectuaban en las parroquias. Para tramitar cualquier papel y las sucesiones, los ciudadanos debían depender de la Iglesia. El Congreso dictó la conformación de los Registros Civiles. La segunda fuente de ingresos de la Iglesia era la educación, El Congreso, mediante la ley 1420, también se las quitó. En este último caso, la educación no sólo representa un ingreso monetario considerable sino una forma de proselitismo. Por ambas leyes, el Vaticano decidió desconocer a la República y cortó relaciones diplomáticas. La Iglesia Argentina fue nuevamente cismática  hasta la segunda presidencia del Gral. Roca, que reanudó relaciones con el objetivo que estas diferencias no deslucieran los festejos del Centenario. La tercera vez que la Iglesia Católica negara a la República Argentina fue durante el Gobierno del General Perón. Así que las tres veces que la Iglesia rechazó nuestra voluntad popular fue: durante la gesta de la Independencia, y los gobiernos de los Grales. Roca y Perón.
4. Ejemplo, acabó completamente con la producción y exportación de algodón desde Catamarca, por el Pacífico. Era (es) antieconómico sacarlo por el puerto de Buenos Aires, a pesar de que en ese momento funcionaba el FFCC. 
5. La manipulación del tipo de cambio ha sido la muerte de numerosas actividades económicas, en particular de la industria. El estado determina la ganancias de las explotación, al fijar el precio de venta. Como los costos pueden o no depender del tipo de cambio, entonces queda fijado por el Estado el margen. Como, además, el Estado argentino osciló en estos ochenta años en determinar un tipo alto o bajo, nunca hay estabilidad para ninguna actividad, incluso alguna que pueda verse inicialmente favorecida.
6. YPF concentró riqueza en Buenos Aires, donde residían sus oficinas centrales y sus jerarcas. Perjudicó a los dueños de los campos que tuvieran la mala suerte de que se descubriera petróleo en sus propiedades. No tributaba a las provincias, los derechos de uso a los propietarios eran irrisorios. YPF no tomaba operarios del lugar de explotación, enviando empleados de gran Buenos Aires. Menos aún si eran indígenas (muy marcado en Orán y Chaco). La disrupción social ha sido dolorosa, ya que la empresa trasladaba varones sin sus familias, y con los bolsillos repletos, debido a los buenos sueldos de la industria. Las familias del lugar se veían sin acceso al trabajo, y con las mujeres recurriendo a la prostitución. Este aspecto no desmerece el enorme servicio que YPF ha brindado al país en otros aspectos. 
7. Lo bueno es que esa obra subsiste. Lo malo: promovió movimientos inmigratorios desde el interior a la capital. Sólo pequeños ejemplos: el Monumento a la Bandera, el Obelisco, el Banco Nación casa central, el Ministerio de Obras Públicas, hoy acción social y salud. Se gastó dinero en obras en el interior de la provincia de Buenos Aires. Escuelas, municipalidades, comisarías. Algunos ejemplos son de hermosa arquitectura racionalista. Una explicación detallada y de gran rigor se obtiene en el libro de Federico Liernur "Arquitectura en la Argentina del SXX".
8. Hay que pedir permiso para abrir un negocio, para mantenerlo, para mover mercadería, para vender, para comprar. El comercio exterior fue siempre y hoy también, una utopía y sólo aquellos que están conectados con el gobierno, verdaderamente lo logran.
9. Que como ya se explicó tiene como consecuencia inmediata, la manipulación de la rentabilidad de las actividades económicas. En resumen: el estado decide si una actividad es rentable o no. Y se puede llevar a cabo (o fundirse) si el Estado así lo desea.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Constitución Nacional - Programa Económico para una Argentina Próspera

La Constitución Nacional generadora de riqueza

Propongo como antídoto a la proliferación de la pobreza de estos últimos años, volver a las fuentes.
El Dr. Jorge Ávila sostiene que en la República Argentina hubo sólo dos planes económicos, con infinitas variaciones cada uno de ellos.
Plan 1. La Constitución Nacional. Autor: Juan Bautista Alberdi.
Plan 2. Plan de intervención del Estado en la economía. Vigente desde el golpe de 1930 hasta hoy. Autor: Federico Pinedo.
Plan Pinedo: Proteccionismo estatal, control del comercio exterior, control de cambios, aumento de la dotación de empleados del Estado, trabas, burocracias, privilegios, monopolios y oligopolios, prebendas. La consecuencia final es la pauperización del pueblo y la permanente decadencia de nuestra Patria.

SXXI - aumento del precio de los alimentos:
Todos los países del Tercer Mundo vivimos una década de aumentos de los precios de las materias primas. No es más que la contracara de la depreciación del dólar. EEUU devaluó su moneda como forma de financiar la guerra en Medio Oriente.
Por la razón que fuera, fueron dos lustros de aumento de los precios relativos de nuestros saldos exportables.
Esto generó una disponibilidad de recursos a una élite política - nuestros actuales gobernantes - sin otro plan que la rapiña.
Una situación similar vivió nuestro país cien años atrás. En ese momento, quienes dirigían el país optaron por usar esas enormes sumas de dinero, para hacer inversiones en infraestructura.
El estado nacional financió el tendido del 50% de las redes ferroviarias, la edificación de cientos de escuelas, la Ciudad de La Plata, Universidades Nacionales, puertos, servicios públicos como Obras Sanitarias de la Nación, el telégrafo, el alumbrado público.
La reinversión en bienes públicos y privados generó un ciclo largo de bonanza sin par.

La elección de otros países
Argentina no fue el único país con ingresos generosos. Situaciones similares vivieron otros países del continente (Bolivia con el estaño, Brasil con el caucho, Chile con el cobre, Perú con el guano, Sudáfrica con el oro y las piedras preciosas.). La diferencia entre la Argentina y ellos fue el destino de esas riquezas. Sólo la Argentina reinvirtió en educación, orden, justicia, profesionalización del ejército y en crear una sociedad que brindara acceso a la propiedad y a una verdadera divulgación de la riqueza.

Esta nueva bonanza, durante el SXXI, sorprendió a la dirigencia política sin plan.

Hasta hace diez años atrás me preguntaba cuál era la diferencia de la República Argentina con otros países latinoamericanos (Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, etc.) en la evolución del SXX. Ahora sé que la diferencia fue la élite gobernante y la existencia de un proyecto de país representado en la Constitución Nacional.
La República Argentina llegó a la Primera Guerra Mundial con un pueblo alfabetizado,  con acceso a la vivienda, hospitales públicos, y la clara posibilidad  de ascenso social.
El resto de los países latinoamericanos podrían haber elegido el mismo camino, tenían con qué financiarlo. Pero optaron por un proyecto distinto de sociedad.
La diferencia, fue la élite. En Bolivia, tres familias explotaban el estaño, pagaban monedas a los mineros y mantuvieron a su pueblo en la explotación y la ignorancia. La élite, excepto lo mínimo para el palacete local, sacaba las riquezas del país.
La élite argentina quiso poblar el país, generar una sociedad compleja, educar al soberano, e ir abriendo paulatinamente la política al pleno de la sociedad.
La República Argentina reinvirtió sus enormes riquezas originadas en la exportación en educación, FFCC, puertos, sistema de justicia, sistema de prevención de salud.
Todo pueblo con su escuela, su municipalidad, su comisaría y su hospital o salita. Creación de una flota propia. Es el primer país que reivindicó la Antártida, lo que demuestra que existía un plan de expansión territorial.
Así se llegó a ser la décima economía del mundo y uno de los primeros países en combatir el analfabetismo.
Así se mantuvo hasta mediados del SXX.
Y la élite tuvo como uno de sus objetivos educar al soberano, el pueblo.
La clase dirigente no pudo digerir ni la crisis económica del '30 ni la crisis política del conservadurismo durante la década del '20. Nunca pudo asimilar que sus correligionarios conservadores de Provincia de Buenos Aires prefirieran al comprovinciano Yrigoyen, en desmedro de sus congéneres del interior. Tampoco pudo digerir el miedo que producía la revolución bolchevique.
El miedo llevó a que instalaran en el país un proyecto intervencionista.
Era la moda económica-política del momento.
Su gran, gran problema es que éste colisiona indefectiblemente con la Constitución Nacional. 
El plan de control de la economía impuesto por los conservadores, en cabeza de Pinedo, es incompatible con nuestra Carta Magna.
Desde 1930 fue un crescendo de violación sistemática a la CN, de promulgación de leyes anticonstitucionales. Cierre de aduanas, impuestos por decretos del Poder Ejecutivo, delegación de atribuciones, prohibición de importar/exportar.
Lamentablemente, en el corto plazo, el Plan Pinedo fue exitoso. Argentina fue uno de los primeros países en salir de la crisis del '30.
Esto permitió que la violación se convirtiera en serial, hasta llegar a la aberración actual de tener un Código Aduanero donde los aranceles los determina el Poder Ejecutivo.
No tenemos presupuesto, porque el Congreso delega facultades extraordinarias al Poder Ejecutivo, para que éste reasigne partidas.
El Ejecutivo controla todo aspecto de la vida económica de la República.
Vivimos por fuera de nuestra Constitución. Y los gobernantes no dan cuenta a sus empleadores, nosotros.
Los políticos actúan como una oligarquía que no tiene que dar cuentas ante nadie. Son más que el último monarca absoluto que tuvimos, Fernando VII. Éste creía que tenía que dar cuentas a Dios.
Éstos bribones, ni siquiera eso.
Este estado de cosas genera prosperidad para una casta, que propicia y financia bribones: los que viven de las prebendas y se autodenominan empresarios. No lo son. Son prebendarios: contratistas del Estado, importadores con exclusividad, fabricantes protegidos por altas barreras aduaneras, receptores de créditos con tasas subsidiadas, exenciones impositivas, servicios públicos a tarifas inferiores al costo de producción, etc. Son el verdadero cáncer de nuestro país. Y eligen políticos, de tal forma que nos dan a elegir entre tres o cuatro de su preselección, financian a economistas, los únicos que llegan al ministerio, educados por los prebendarios y fieles servidores de éstos.

Los políticos, ciertamente, no siente obligación alguna hacia nosotros, el Pueblo de la Nación Argentina. Sólo sienten obligación, y no siempre, y no mucho, a sus verdaderos empleadores, los prebendarios.

Restauremos, creemos, construyamos, generemos

La felicidad del pueblo vendrá de la mano de la recuperación de la Constitución y el plan de soberanía para el pueblo argentino.
La prosperidad, tan ansiada por quienes fundaron el país vendrá de la mano de:
1.      Nuestra fuerza productiva orientada a la exportación.
2.      La inversión en infraestructura.
3.      La distribución de la población en el territorio nacional.
4.      Las nuevas ciudades, logística y medios de comunicación.
5.      La forestación de la diagonal árida de nuestro territorio.
6.      La propiedad privada. Una vuelta a la forma individual y familiar de la propiedad, tal como fuera definida en nuestro Código Vélez Sarsfield y en nuestra Constitución Nacional. Un desarrollo sobre las nuevas formas de propiedad del SXX y SXXI y porqué tenemos que ser refractarios a algunas de sus nuevas formas.
7.      La propiedad como forma de democratización de la riqueza.
8.      El pleno empleo.
9.      Una nueva estructura impositiva. Bajas alícuotas de gran penetración.
10.  Recuperación del federalismo.
11.  Recuperación de la movilidad social.
12.  Recuperación de la educación.
13.   Recuperación de la Seguridad pública.
14.   Recuperación de la Salud Pública.
15.   Transparencia en la información pública, control de los actos de gobierno. Generación de instituciones públicas de auditoría y control de los actos de gobierno.
16. Recuperación de la división de poderes.

Una propuesta sobre cada uno de estos puntos se irá desarrollando en esta página, para discusión de quien le interese.

Manos a la obra.



lunes, 16 de junio de 2014

Primera República

En estos últimos días algunos políticos hablaron de iniciar una segunda república.
Propongo, humildemente, defender nuestra Primera República, la que se conquistó con sangre y fuego.
Es ésta primera República la que abrió el país a la inmigración, dio estabilidad. Permitió que MILLONES, sí, millones, de desamparados de todos los lugares del planeta, pudieran labrarse un porvenir y ser, por primera vez en generaciones, propietarios de un palmo de tierra o de una vivienda.
Ser, por sobre todas las cosas, hombres y mujeres libres, dueños de su propio destino y no súbditos de nadie.
Un plan generoso educó al soberano y brindó una plataforma de igualdad de oportunidades.
No había en ese entonces una escuela para ricos y otra para pobres, ni hospitales para ricos y nada para pobres.
Había un sistema educativo que albergaba a los ciudadanos de todos los pelajes y el Hospital Público era para changarines y ministros.
Sólo un golpe internacional como la crisis de 1930 pudo voltear esta república.
Únicamente una situación nefasta, armó este entramado de privilegios, y la desesperanza para millones de desahuciados.
Nuestra primera república, creó un sistema que permitió el acceso a la propiedad de viviendas, comercios y tierra a millones de argentinos.
La que hizo de la educación pública la gran vara igualadora. Con sus escuelas normales, nacionales, comerciales e industriales; y su primer Jardín de Infantes en Paraná en 1884. Donde Rosario Peñaloza inaugura el cuarto (¡cuarto!) jardín de infantes, en La Rioja, muy pocos años después.
La  República que hizo que millones de personas supieran leer y escribir y con esas herramientas aprender a defender sus derechos.
La que construyó un Estado para la Nación Argentina, ocupó el territorio, y a principios de 1916, edificó, como simple ejemplo, el Instituto Malbrán, con sus mármoles y sus científicos.

La que supo que la Constitución sirve para defender a los habitantes de sus gobernantes circunstanciales y no para proteger privilegios de ricos y jerarcas.
La Constitución se diseñó para que el pueblo sea mandante y sus mandatarios deban rendir cuentas. Lo que hoy no sucede.

Hubo una República que entendió que el negocio material es vender y reinvertir las ganancias, para la prosperidad familiar y nacional.
En un país, vender es exportar. Y el fruto de ello debe ir, la mayor parte, al que hizo el esfuerzo –propietarios, trabajadores, contratistas, profesionales, transportistas-, y el resto (los impuestos), a construir puertos, ferrocarriles, escuelas y hospitales  y juzgados.
Sólo a través de la exportación y la integración al mundo, seremos prósperos y creceremos.

Numerosos compatriotas distinguimos lo que está bien de lo que está mal, lo que procura el bienestar general y lo que lo daña.
Ciertos conciudadanos, se corrieron de este lugar, aceptando lo inaceptable, a cambio de alguna ventaja material, por lo general, efímera. Se fueron a un lugar al cual no tenemos ningún interés en seguirlos. Porque daña nuestra dignidad y porque sabemos que de ahí, se vuelve cada vez más pobre.
Empobrecidos y con la dignidad rota. No es muy buen negocio.

Yo no me voy a mover de aquí. De dónde existe brújula y coordenadas.

Invito a imaginar la restauración de la República. De la Primera.